domingo, 11 de marzo de 2007

La Mujer de Negro

El otro día me arrastraron al teatro de la manera más peculiar. De lo contrario, no habría ido. Demasiado estrés y yo negándome a desconectar.

Una amiga me dijo que tenía una sorpresa preparada para mí. Que le reservara el domingo por la tarde, que salíamos tres horas. Acabamos en el teatro Apolo viendo La Mujer de Negro. Yo con una cara de felicidad simplemente inimaginable. Hacía tiempo que quería ir a ver la obra, pero no encontraba huecos...

Así que ahí nos plantamos. Los rumores decían dos cosas. Una, que era aburrida. Dos, que llegaba a asustar con dos personas sobre el escenario. Y la verdad es que en cierto modo ambos eran ciertos.

Yo diría que la función duró entre 90-120 minutos. Dos hombres sobre un escenario mínimamente decorado y una sombra ocasional por el pasillo central o el escenario. Eso era todo.

El argumento era bueno, pero sin duda el método narrativo es lo que hace de la historia algo tan atrayente. Para deshacerse de un recuerdo, el protagonista decide contarle su historia al mundo, de modo que recurre a la ayuda de un actor que le enseñe cómo contarla. Para poder narrar los diferentes pasajes del recuerdo en cuestiónm el actor adopta el papel de protagonista, en tanto que el protagonista pasa a representar al resto de personajes que uno se va topando. Teatro dentro del teatro. Increible, jeje.

El ritmo de la narración es peculiar. Empieza fuerte, el ritmo decae bastante durante una media hora y luego comienza a subir otra vez, hasta llegar a la cumbre, coronada por un grito muy oportuno de alguien que se asustó demasiado en la sala.

Es cierto que la atmósfera y la narración consiguen extenderse más allá del escenario. Tal vez no hasta el punto de dar miedo, pero sin duda, se puede percibir todo el ambiente que desprende ese escenario vacío. Con tan sólo dos actores y escasa decoración. Francamente, no me esperaba que lo pudieran conseguir.

La historia en sí, me temo que no la voy a contar. Es un misterio que se va desentramando poco a poco, a medida que se sigue la representación y que te hace estar cada vez más erguida en el sillón.

Hacía mucho que no iba al teatro. Pero como cada vez que me permito el lujo (tiempo y dinero) me doy cuenta de que es un método único de desconexión con la realidad. No sólo te están contando una historia que no existe. No te la están haciendo simplemente real. Sino que tú ves cómo te van mintiendo directamente a ti y cómo van lanzándote las mentiras.

Por cierto, la Mujer de Negro es preciosa *_*

http://www.lamujerdenegro.info/home.php

3 comentarios:

Black Hole dijo...

Y yo que nunca he ido al teatro... :S

Addictive Epicurean dijo...

Pues hay que ir, hay que ir. Sobre todo entre estreses y demás... Es bonito ver cuentos con vida.

Black Hole dijo...

Si lo triste es que varias veces he estado a punto de ir, hasta con la entrada en la mano y, por malditos avatares de la vida, no he podido :(

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