viernes, 25 de junio de 2010
Hasta aquí el rollo macabeo, una descripción del montón que podría servir para la mitad de los pintores de la época (imagino). Nunca me ha parecido que estas introducciones sirvan para explicar a la gente lo que esconde la obra de un artista. A ver cómo lo hago.
Hay algo en los cuadros de Boldini que los hace diferentes. Mis pintores favoritos (Waterhouse, Alma Tadema, Millais, etc.) retratan una belleza calmada y estética, cuyo encanto radica en el hecho de ser sosegada y pausada. Boldini es todo lo contrario, los personajes de sus cuadros son perturbadores e inquietantes en sus miradas y actitud. No hay relax al mirarlos. Como si estuvieran a un paso de empezar a perder la cordura, pero nunca lo hacen: ese límite de la locura contenida es con el que juega. Esta sensación se consigue en gran parte mediante el sciabolate, las pinceladas rápidas y violentas con las que el autor terminaba la parte inferior de muchos de sus cuadros. Servían para dar vida y movimiento y a los cuadros, pero también un mal rollito del copón.
En cuanto a su temática, Boldini fue sobre todo retratista de mujeres y a mí me gusta pensar en este conjunto de cuadros como en una galería con diferentes tipos de feminidad; eso sí, siempre con unos elementos muy comunes. En una época donde las damas todavía vivían entre baras de hueso de ballena, las modelos de Boldini se muestran sensuales y desinhibidas, con una elegancia viva, no-enconsertada y felina. Es como si en cierto modo este señor hubiera puesto un anuncio en el periódico bajo el lema: "Encuentra la femme fatale que llevas dentro".
Retrato de Madame Juillard vestia de rojo
Retrato de Guiseppe VerdiBoldini también realizó algunos desnudos a lo largo de su obra. En estos casos, se aprecia claramente toda la sensualidad y los primeros atisbos de locura que quedaban velados en sus retratos.
Finalmente, me gustaría hablar del aspecto más decadente de Boldini. Esta locura que se aprecia en los desnudos no es la única, sino que estalló en toda una serie de cuadros que fueron los que me atrajeron a su obra. La locura se apodera del lienzo con pinceladas violentas, imágenes retorcidas y composiciones difusas. La realidad que se plasmaba en sus retratos da paso a algo que en su monstruosidad resulta inquietante, atrayente y bello. Ya no pertenece al universo de lo que vemos.
Bailarina española en el Moulin RougeY para terminar (esta vez de verdad de la buena) el que posiblemente sea mi cuadro favorito de Boldini: el retrato de la Marquesa Luisa Casati. Todo un personaje de su época, vamos. Una joven heredera italiana, forradísima de pasta, excéntrica con ella sola, que se declaraba abiertamente bisexual y paseaba llevando a un guepardo con correa. Musa de las artes y la moda, su influencia sigue perdurando entre los diseñadores de alta costura. Y sí, tengo un corte de pelo parecido al suyo. Ju, ju.
Etiquetas: Arte
jueves, 24 de junio de 2010
Ahora desde el principio.
Entre mis aficiones está la de buscar palabras. Tengo dos listados por ahí perdidos (ahora más perdidos que otras veces, todo sea dicho).
El primero tiene palabras bonitas... que muchas veces resultan tener dos consonantes juntas, pero en sílabas diferentes: he/ral/do; a/ver/no; la/be/rin/to y esas cosas. Supongo que será porque son poco frecuentes. En castellano todas las sílabas tienen que tener una vocal que es el núcleo silábico. La sílaba también puede tener una o más consonantes delante de la vocal (ataque) y también detrás (coda). Pues bien, la mayoría de mis palabras favoritas son en las que hay una coda y un ataque tocando. Aysh... Quien diría que a esto se le pudiera dar una dimensión lingüística, ¿eh?
Ahora bien, mi segundo listado de palabras es también peculiar. Son pequeños juegos de palabras que empecé a hacer hará un par de años. Entre ellos están: ELEONORA = EL / LEÓN / ORA; ALCÁZAR = AL CAZAR; MEMORIA = ME MORÍA; SOLEDADES = SOL, EDADES. Yo pensaba que era un juego de palabras sin más, pero resulta que tiene un nombre y (ahora sí) ¡se llama calambur! Consiste en crear mensajes distintos al hacer una partición de sílabas diferentes en una cadena de fonemas. Los míos son muy sencillitos (aunque entrañables), pero algunos de los que he encontrado tienen su gracia.
Útiles de jardinero = Útil es dejar dinero
¡Ave!, César de Roma = A veces arde Roma
Y sí, el famoso"Oro parece, plata no es" es en efecto otro calambur. Aunque ahora que lo pienso hay bastantes adivinanzas que se apoyan en un calambur. Mi abuela me las contaba, pero como para recordarlas estoy yo con 27 años. Ay, la edad...
Y finalmente, están los calambures de nivel pro... Que generalmente han sido creados por algún escritor. Ya sabéis, esa gente que suele darle importancia al lenguaje y las palabras. A mí éstos de Garcilaso y Gongora me han gustado.
El dulce lamentar de dos pastores / el dulce lamen tarde dos pastores
Con dados ganan condados
A este Lopico lo pico yo (por Lope de Vega)
Y finalmente decir que los calambures son medios sutiles y adorables que se pueden cargar de mala leche por los cuatro costados. Creo que debería leer más a Quevedo:
Entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad escoja (es coja)
Sí, la llamó coja y no la lío. Eso es savoir faire, ¿no?
Etiquetas: Lenguaje
miércoles, 23 de junio de 2010
Dichosa festividad solar con sus hogueras y su poder purificante y esas cosas cíclicas que se hacían para darle energía al sol cuando empezaba a declinar hasta hundirse en el invierno.
Puaj.
Que la gente se queme el culo saltando las hogueras.
Así que, como consecuencia, estoy encerrada en mi casa refunfuñona y escuchando petardos de fondo. Habría hecho algo, lo reconozco. Pero no he podido. ¿Que por qué no he podido? Porque llevo dos semanas encerrada en casa enferma. Hace dos años me despeñé por el monte en estas fechas. Hace exactamente 12 meses un mal de estómago me hizo perder cinco kilos que no he recuperado. Y este año una infección extraña me ha tenido dos semanas que no he sido persona.
Pero, por supuesto... No, no iba a ser tan fácil como una mera infección. ¡A mí sólo me dolía la garganta! Así que fui al médico y me recetó unos antibióticos... Que me originaron hongos por toda la boca. Por lo que me dieron el tratamiento para los hongos. Y he resultado ser alérgica. Resultado: una semana sin casi apenas comer, horas y horas en la cama, viajes en taxi al médico y a la farmacia, trabajo acumulado y no saber qué estoy haciendo con mi vida.
Dos semanas después peso 53 kilos, tengo la boca casi cicatrizada, me quedo sin ir a un concierto que llevaba año y medio esperando y todavía no sé qué tengo en la garganta.
Intento poner buena cara y decir: ¡Ueh, estoy mejor! O que he sido lo suficientemente fuerte como para arreglármelas yo sola para ir a no sé cuántos médicos, hincharme a pastillas, curarme la boca tres veces al día... Pero extrañamente no me hace sentir bien. Nada bien. En su momento no me di cuenta porque estaba ocupada poniéndome buena, pero pensándolo ahora me doy cuenta de lo sola que he estado. Y es un poco triste. Y también me he dado cuenta de que no sé qué estoy haciendo con mi vida.
Es San Juan (mi odiado San Juan) y yo estoy sola en esta casa. Se oye a la gente de fondo y yo vuelvo a estar sola. Me recuerda a cuando era niña, la verdad. Y acto seguido me pregunto: ¿cuántos años más me quedan para no vivir?
Etiquetas: Ego-neuras
martes, 8 de junio de 2010
Bajas a la carrera las escaleras del transbordo de Urquinaona y tienes al conductor del metro mirándote y diciéndote con la manita: Vamos, vamos, que te espero. Y tú le soplas un beso al abuelete.
Je ne sais pas pourquoi, mais je ne fais qu'ecouter cette morceaux.
En momentos como éstos es como si la sombra me hubiera vuelto a alcanzar y digo: "Es bueno estar de vuelta". Quiero una grapadora para que no se vaya. Estoy demasiado cansada de ser una acelga mustia. Supongo que lo veo ahora porque me he venido dando brinquitos por los pasillos del metro tarareando.
Hará ya cosa de año y medio, cruzando un paso de cebra subiendo por Paseo de Gracia paré a un amigo en medio de la carretera y le dije que mi objetivo en la vida era recorrerla bailando. Aaaaaaaaaargh... Grrrr... Hmpf, hmpf. Ñuuuuuuuu.
Me daría de cabezazos contra la pared si no fuera porque duele.
Etiquetas: Canciones
miércoles, 5 de mayo de 2010
miércoles, 21 de abril de 2010
cazar albatros, grandes pájaros de los mares
que siguen lentamente, indolentes viajeros,
el barco, que navega sobre abismos y azares.
príncipes del azul, torpes y avergonzados,
el ala grande y blanca aflojan como muerta
y la dejan, cual remos, caer a sus costados.
El, antes tan hermoso, ¡que grotesco en el suelo!
Con su pipa uno de ellos el pico le ha quemado,
otro imita, renqueando, del inválido el vuelo.
¡qué importan flechas, rayos, tempestad desatada!
Desterrado en el mundo, concluyó la aventura:
¡sus alas de gigante no le sirven de nada!
Etiquetas: Poesía
lunes, 5 de abril de 2010
Si tengo tiempo, antes de marchar de viaje (adonde sea) me gusta tomarme un café. Miro los horarios de trenes, lo que voy a visitar o pienso en lo que haré en los días por venir. Es una manera de anticipar el viaje. Porque sí, las cosas se pueden disfrutar ya de antemano y para mi hacerlo antes de subir a un tren es parte de la diversión.
A la vuelta ocurre lo mismo. Cuando es posible me siento. No ya tanto para disfrutar nada, sino para poner en orden las ideas al volver a la vida normal. Así que por un momento recurro al AXIS MUNDI y me siento en medio de esa cafetería con gente yendo y viniendo, mientras yo me quedo quieta viendo como todo gira a mi alrededor. Entonces pienso un poco, saco un libro y pienso otro poco. Miro a la gente y trato de adivinar si vienen o van, si es de muy lejos y qué relación los une a sus vecinos. Porque hay muy poca gente que viaje sola. Hay caras y expresiones de todo tipo. Y a mí me gusta otear como observadora sobre todas ellas.
Supongo que el conglomerado de ideas, intuiciones y sensaciones me sirve de bálsamo a mi caos mental. Mientras mis pensamientos se ponen en orden en el subconsciente, mi mente consciente se centra en el ir y venir de la gente. Generalmente no me pasa, pero hoy he sentido algo peculiar: la sensación de que yo estaba muy lejos de todos ellos. No por arriba, ni por abajo; sino más bien como "al otro lado", a través de una cortina de humo o niebla. Y mientras volvía a casa caminando (sensación agradable a principios de primavera) la ciudad me ha dado la bienvenida. Tal vez fuera por el dolor de cabeza que aún seguía en su sitio, pero era una ciudad diferente. No la de todos los días, sino la de Ella (La Reina Araña, quiero decir). Porque no veía ni lo obvio, ni lo natural. Sino que veía lo más extraño y grotesco de los rincones y callejuelas.
Así que me he sentido todavía más distante de todo. Con la sensación, eso sí, de que tengo que coger las riendas de mi vida de una vez. Hacer limpieza. Y encontrar mi modus vivendi que sea aplicable sólo a mí. Ver en qué me he convertido mientras no miraba de reojo.
La muy zorra me ha clavado el aguijón en la nuca y todo eso me iba susurrando. Por suerte, a media tarde ha remitido... Pero esa voz silenciosa de "Bienvenida a casa, hija" me ha dado auténtico pánico.
Etiquetas: Ego-neuras


















