miércoles, 23 de junio de 2010

La verbena de San Juan

Si alguien me pregunta cuál es mi festividad más odiada de todo el año, diré que sin lugar a dudas la verbena de San Juan. La detesto. La odio. La odio. La odio. La odio.

Dichosa festividad solar con sus hogueras y su poder purificante y esas cosas cíclicas que se hacían para darle energía al sol cuando empezaba a declinar hasta hundirse en el invierno.

Puaj.

Que la gente se queme el culo saltando las hogueras.

Así que, como consecuencia, estoy encerrada en mi casa refunfuñona y escuchando petardos de fondo. Habría hecho algo, lo reconozco. Pero no he podido. ¿Que por qué no he podido? Porque llevo dos semanas encerrada en casa enferma. Hace dos años me despeñé por el monte en estas fechas. Hace exactamente 12 meses un mal de estómago me hizo perder cinco kilos que no he recuperado. Y este año una infección extraña me ha tenido dos semanas que no he sido persona.

Pero, por supuesto... No, no iba a ser tan fácil como una mera infección. ¡A mí sólo me dolía la garganta! Así que fui al médico y me recetó unos antibióticos... Que me originaron hongos por toda la boca. Por lo que me dieron el tratamiento para los hongos. Y he resultado ser alérgica. Resultado: una semana sin casi apenas comer, horas y horas en la cama, viajes en taxi al médico y a la farmacia, trabajo acumulado y no saber qué estoy haciendo con mi vida.

Dos semanas después peso 53 kilos, tengo la boca casi cicatrizada, me quedo sin ir a un concierto que llevaba año y medio esperando y todavía no sé qué tengo en la garganta.

Intento poner buena cara y decir: ¡Ueh, estoy mejor! O que he sido lo suficientemente fuerte como para arreglármelas yo sola para ir a no sé cuántos médicos, hincharme a pastillas, curarme la boca tres veces al día... Pero extrañamente no me hace sentir bien. Nada bien. En su momento no me di cuenta porque estaba ocupada poniéndome buena, pero pensándolo ahora me doy cuenta de lo sola que he estado. Y es un poco triste. Y también me he dado cuenta de que no sé qué estoy haciendo con mi vida.

Es San Juan (mi odiado San Juan) y yo estoy sola en esta casa. Se oye a la gente de fondo y yo vuelvo a estar sola. Me recuerda a cuando era niña, la verdad. Y acto seguido me pregunto: ¿cuántos años más me quedan para no vivir?

5 comentarios:

Drizzt dijo...

:S Mejórate, no es mucho pero desde aqui aporto mi granito de compañía virtual, y como vea al señorito BH conectado le obligo a lo mismo (pero saldrá voluntario de él XD)

Mejórate!!!

Addictive Epicurean dijo...

Gracias ^_^

La verdad es que sí que es mucho, je, je. Espero que ya pronto dejen de pasarme cosas malas (que vaya temporada) para poder volver a los viejos tiempos. Por aquí.

Gracias por comentar después de tanto tiempo, Drizzt. ^_^

Karstiel dijo...

Leches, llego aquí y se me menta como srto... lo que hay que oir :P

Lo bueno de la noche de San Juan es que cualquier día de éstos alguien se quemará vivo y la prohibirán y así no tendrás que soportarla más ;)

Malditos males periódicos... Recuerdo que hubo un ciclo en mi vida en que todos los septiembres me pasaba algo... véase, por ejemplo, atropellado por un camión, hombro aplastado contra muralla, músculos de los dedos desgarrados, moto por encima de brazo, etc... Cada año una... Pero terminó pasando, así que eso fue lo importante

Ánimo

Carlos dijo...

¡Con razón hacía tiempo que no coincidíamos (al salir de tu trabajo)! Cúidate y, si quieres, llámame, sigo teniendo té, galletitas de mantequilla y ¡confitura de pétalos de rosa!...
Y tiempo.

Carlos

Addictive Epicurean dijo...

Karstiel => ¿Qué tal? Je, je... Sí, me acuerdo de tu tanda de septiembres. Y parece que yo me he apoderado de junio. Pero tienes razón, todo pasa... Y luego siempre tendrás cosas de las que reírte. Por paradójicas, aunque en su momento no tuvieron tanta gracia. Yo sólo quiero ponerme buena de una vez. Así que me seguiré cuidando. Gracias por los ánimos. ^_^

Carlos => En teoría la semana que viene ya vuelvo a la oficina... Y sigo saliendo a las siete. ¡Así que cuando te venga bien quedamos y me voy a tu casa a merendar, je, je, je! Yo también tengo tiempo por ahí... Y más me vale llenarlo en buena compañía. Jis, jis. ¡Gracias por pasarte!

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