domingo, 11 de julio de 2010

El Ocho (Katherine Neville) - Reseña

Con esta decisión mía de que tengo que hacer algo con mi vida, hace unos días me planté en La casa del libro y descubrí que había salido a la venta El fuego, la secuela de El Ocho. Le eché un vistazo por encima, pero, viendo que no me enteraba de nada, decidí comprarme también la primera parte.

Hace tiempo que me la había leído (hace 15 años), pero sólo me quedaba un vago recuerdo y era algo parecido a que "el libro estaba bien". Así que me puse manos a la obra y... En efecto, el libro está bien.

Hay por ahí un ajedrez que llevaba mil años enterrado, que en época de la Revolución Francesa vuelve a salir a la luz. En cuanto esto sucede, la partida se reanuda. Los trebejos y el tablero se diseminan por el mundo, y dos equipos (blanca y negras) se van moviendo a lo largo de los años para hacerse con todas las piezas y desvelar el misterio que les otorgará un gran poder.

El misterio que rodea al Ajedrez de Carlomagno se va desvelando poco a poco, a partir de los relatos y las intervenciones diferentes personajes históricos o ficticios. De este modo, las piezas diseminadas a lo largo unos 12 siglos van formando poco a poco en un puzle que abarca desde las estepas Rusas hasta el desierto de Algeria.

Hasta ahí vamos bien. Que ya lo digo, el libro es bueno y la historia es interesante. Además, la trama está muy bien entretejida, y eso que tiene muchos hilos. Pero poco a poco las cosas me han empezado a chirriar.

Lo primero, y lo que más me ha puesto de los nervios, son los personajes. ¿Hola? ¿Nadie tiene personalidad en esta casa? Personajes típico-tópicos. Creo que ANODINOS es la palabra. Quitas los nombres propios del libro y eres incapaz de descubrir quién está hablando. La única que se salva un poco es Lily, que por lo menos tiene carácter para quejarse.

Otra de las cosas que no me ha gustado es la sarta de personajes importantes y conexiones que tiene la protagonista, todos en vueltos en el lujo y siendo lo más de lo más. Como si ella fuera el ombligo del mundo. Tiene 23 años, señores y señoras. A no ser que en los 80 las cosas fueran muy diferentes, a esa edad nadie sabe hacer la o con un canuto. Y menos teniendo un carácter tan ANODINO. A esa edad eres torpe por el mundo, y en lugar de recalcar ese hecho en el libro (y aprovechar para ilustrar la evolución), el peronsaje ya es un personaje perfecto desde el principio con una complejidad cero.

Luego está el hecho de que el final está cogido un poco por los pelos, que todo el mundo parece saber del ajedrez de Montglane (cuando se supone que es alto secreto) y que, llegado a un punto, ya no se desvela nada más. Las páginas empiezan a alargarse, la historia no lleva a ninguna parte y las ideas empiezan a repetirse.

Por lo demás, muy buen libro, oye. Amenos de leer a pesar de las 600 y pico páginas. ¡Lo digo en serio, sin ironía!

Pero lo que más me ha gustado ha sido la traducción, a cargo de Susana Constante. Llamadlo defecto de profesión. Pero, exceptuando algunas erratas ortotipográficas, su presencia ha sido absolutamente invisible. Incluso en párrafos cargantes, descriptivos, culinarios, paisajísticos y enrevesados, la prosa se ha mantenido intacta. Elegante, fluida y fácil de leer. Cuando digo elegante, me refiero a "Elegante". No esa especie de cosa recargada con miles de artificios, que aveces se pone de moda. Lo justo y necesario. Cómodo y agradable de leer. Tal vez no erúdito, pero sí culto. Un lenguaje coherente con el libro.

De esto me he dado cuenta al empezar a leer esta tarde El fuego, y llevarme las manos a la cabeza al encontrar diez erratas en cincuenta páginas. Y no ortotipográficas, precisamente. Los personajes hablando como si fueran adolescentes y ni un chirrido tras otro. Nada que ver con ese estilo tan limpio de la primera parte.

En fins... que será por hablar y quejarme y decir lo que pienso. Porque sí, aunque muchos lo duden porque me acelero, ¡pienso! ¿Luego existo? Existiré, pero si esto es vida...

4 comentarios:

Moroboshi dijo...

Yo lo leí no hace mucho. En catalán, eso sí. Pero tienes razón, está un poco cogido por los pelos, y que todo el mundo esté interrelacionado, amos anda...

Sin hablar de que yo me perdí mucho atrás en el enredo de que si uno era el alfil negro, que si el caballo blanco, que si la madre que los parió a todos.

Pero es entretenido, ameno e interesante, que en el fondo es lo importante, pero bien, no deja de ser un best-seller también en el mal sentido de la palabra: entretenimiento de masas.

Karstiel dijo...

Me he saltado directamente la entrada y es que todavía no me he leído el ocho... arffff

¿Para cuándo Canción de Hielo y Fuego? :O

Addictive Epicurean dijo...

a) No podría estar más de acuerdo contigo... Sobre todo en el "amos anda". Creo que lo resume perfectamente. Pero me enredo en las palabras más que traduciendo Orfeo. XDDDD El Fuego (segunda parte) ni lo cojas, oye. Que resulta que los vascos vamos vestidos de San Fermín todo el año.

b)Probablemente para la primera semana de agosto... Cuando vaya por fin a casa de mis padres a pasar unos días. T3ngo muchas ganas después de más de medio año. Y lo necesito. Han sido meses demasiado intensos por muchos frentes. ¡Y estoy sobreviviendo!

Joven dijo...

En primer lugar, gracias por dejar tu opinión en mi blog.

Y hablando del libro, pues bueno... a mí una gran parte me resultó aburrido. Páginas y páginas que no dicen mucho ni van a ningún lado. Además hay partes de la trama que mientras las estás leyendo, estás pensando "... venga ya, hombre ...". En fin, que parece que están ensambladas con una maza de 5kg.

Lo curioso es que estos defectillos resaltan mucho más porque otras partes son brillantes.

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