martes, 6 de octubre de 2009

Malvada multiplicidad

Cito a Juan Eduardo Cirlot en su diccionario de símbolos publicado por Ediciones Siruela (1997) cuando digo:

"Con cierta frecuencia, en lo excepcional, se sueña que una muchedumbre -de objetos o personas- presenta los mismos rasgos, es decir, que se constituye por la multiplicación de un solo fenómeno en vez de por la reunión de muchos distintos. Este fenómeno alude a la secreta y en el fondo terrible unidad de todo. Pues la angustia que acompaña casi siempre a este símbolo proviene de la psicología de la "repetición" explorada por Kierkegaard y del hecho de que, en este mundo, la diversidad justifica la multiplicidad. La multiplicidad monstruosa per se es la de lo mismo, imagen de ruptura, disociación, dispersión, separación. Por esta causa, es símbolo característico patológico."

Tal y como yo lo entiendo. Hay dos tipos de multiplicidad: la de lo mismo y la de lo diferente. Nuestra mente acepta como natural la multiplicad de lo diferente porque es así como percibimos el mundo: en una serie de objetos bien diferenciados. La multiplicidad de lo mismo, por otra parte, no resulta tan fácilmente asimilable. Esa falta de diferenciación remite al caos e incluso a algo más grotesco. ¿Cómo exponerlo? Podemos ver un conejo y considerarlo un encanto. Vemos miles y miles congregados en un sitio y dan mal rollito. Del mismo modo un racimo de uvas (adoptado como una unidad) nos parece lo más corriente del mundo, pero si lo extrapolamos a una habitación entera llena de la fruta bacanal nos echa para atrás.

Hay algo intrínseco a esta multiplicidad de lo mismo y también a la exageración que hace que nos disuada.

Teóricamente mola, ¿verdad? Pero si creéis que aquí se queda la cosa, vais listos. Yo estoy harta de decir que la simbología es plenamente aplicable no sólo al arte como "lo que hay en los museos", sino también a las manifestaciones modernas. Muchas veces transmiten un mensaje detallado que apela directamente al subconsciente mediante este lenguaje simbólico: no lo reconocemos, pero lo intuimos. Y cuando sabemos leer entre líneas, la información que extraemos del objeto o persona X se multiplica. Y no vamos a hablar del control de masas y la psicología en este punto porque es así como yo pienso dominar el mundo. Mwa, ja, ja, ja, ja.

Así en un primer momento, se me ocurre Los pájaros de Hitchcock. Confieso que no he visto la peli, pero es un uso bastante interesante de un elemento inocuo que en su multiplicidad resulta peligroso y hasta grotesco.

En cuanto a manifestaciones puramente gráficas, podemos encontrarnos con esto:







Finalmente, no puedo dejar pasar la oportunidad de colar un par de videoclips donde este recurso se utiliza para generar una atmósfera oscura, grotesca e inquietante. Aunque no por ello menos atractiva y hermosa. Aunque el tema del grotesco y su atracción es una cuestión bastante compleja que todavía no tengo clara y de la que en todo caso me animaré a hablar cuando me dé por las diferentes categorías estéticas.

INDOCHINE - LADYBOY




KATE BUSH - RUNNING UP THAT HILL


(Qué preciosidad de mujer, dicho sea de paso... Ya me gustaría a mí ser así, aunque en la cara de loca igual me doy un aire XD).

Pues hasta aquí por hoy, que me caigo del sueño. Pero quería aprovechar que tenía un ratito para poner un ejemplo práctico de que todas mis paranoias simbológicas no lo son tanto, sino que de verdad se encuentra hoy y ahora. ¿Pero por qué nadie las estudia?

4 comentarios:

Moroboshi dijo...

Mírate esto: http://www.elpais.com/recorte/20070703elpepiint_6/LCO340/Ies/Ejercito_chino.jpg

Inquietante...

pampalluga dijo...

Viva las Mariposas de Escher!!!

Black Hole dijo...

Pues imagínate una obsesión que tengo cada cierto tiempo que consiste en que en cada instante morimos y dejamos una imagen de nosotros mismos justo atrás... una gran estela de nosotros mismos muertos sin parar :S

Addictive Epicurean dijo...

a) Esa es buena multiplicad, pero la de mi doble como que me ha gustado más XDDD.
b) Si es que la culpa de todo la tiene la locura de ese señor... Aunque es paradójico. Una multiplicidad matemática se las trae...
c) Eso ya es el summum del grotesco. Porque nosotros mismos somos que más irrepetible nos parece. :S Yo prefiero no pensarlo, que me ocurre como con Escher: me entra el chungo.

Template by:
Free Blog Templates