sábado, 24 de octubre de 2009

I see a red door and I want to paint it black...

Por primera vez en cerca de tres años vuelvo a tener el pelo de negro alabastro. Ahora sólo le hace falta un buen corte para recuperar la fuerza. Pero eso será más adelante, cuando todo esto pase.

De momento me alegro de ver la noche anidando en mi cabeza. Debe de ser que se acerca el infierno y digo adiós a la ama para caer al infierno. Y viendo los días por venir, es bastante literal... :S

Y sí, ha sido todo bastante repentino.

1 comentarios:

hypericon dijo...

Me he dado cuenta de que, a veces, cuando cambio en algo mi aspecto, a mi mente le cuesta asimilar ese cambio y me sigo viendo como me veía anteriormente, pese a la evidencia. Es como un paso atrás del que cuesta zafarse, aunque avancemos hacia algo. No sé si a ti te habrá pasado. En el fondo intentamos construirnos, poco a poco, pero ¿podemos llegar a ser realmente aquella imagen que anhelamos ser? ¿Brilla el espíritu más en la busqueda que en un resultado final? ¿Es posible ese resultado? ¿En el mundo real o en bocados de irrealidad extraídos directamente de él?

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